Personalidad y personaje

November 8th, 2007 by Oscar Oro

Personalidad y personaje (Deshais)

 

La personalidad normal

 

Personalidad:  es la forma más completa de la integración psíquica, reflejada en particular por el sentimiento del yo, de su unidad e idenudad, y por una conducta individualizada.

 

Características de la personalidad:  la personalidad  aflora a la consciencia, y surge de los inconscientes. Es a la vez una condición, un signo, un valor y un resultado de la actividad psíquica autónoma y orientada. Pertenece a la historia biológica y social del individuo. Depende de todo lo innato y de mucho de lo adquirido. Se presenta como una “creación continuada”, en relación en el dinamismo del ser viviente para sí y para otros, por sí y por otros. Constituida y constituyente ella tiende a aprovechar y a canalizar el potencial energético, y a restringir la disponibilidad del individuo limitando sus conductas eficaces plenamente desarrolladas y sostenidas. Presente en la actualidad de la situación, cargada de pasado, tendida hacia el futuro, ella señala la continuidad  histórica del ser.

La personalidad caracteriza al individuo humano. La coherencia, la eficacia sobre lo real, y el valor de la personalidad, varían incontestablemente con el nivel intelectual.

 

Formación de la personalidad:   la formación de la personalidad es compleja y ondulante. La personalidad se construye por contracciones y dilataciones sucesivas, conforme a líneas de fuerzas que progresivamente se hacen continuas y determinan, en un cierto estadio, una orientación definitiva.

 

La influencia social:  la influencia social importa mucho hasta en estadios bastante avanzados  del desarrollo, y bajo modalidades diversas, conscientes e inconscientes. Las múltiples identificaciones o imitaciones e introyecciones en el curso del desarrollo instintivo afectivo, introducen y sostienen, en la  estructuración de la personalidad, instancias inconscientes o para conscientes familiares, culturales y sociales, que ejercen una influencia modeladora y determinan ciertas modalidades reaccionales.  En efecto, en cada etapa del desarrollo de la personalidad se realiza una construcción en la cual se amalgaman los materiales de origen interno y de origen externo, sin que se distinga una personalidad basal.

Si la sociedad inviste a la personalidad con sus normas, la personalidad re – crea a su vez sus propias normas, no en la calidad, sino en forma y terminología a menudo muy comunes.

 

Personalidad:  (Frankl) es lo que la persona ha hecho de sí misma, lo que ha hecho de sus capacidades, o sea lo que ha realizado en fidelidad a sí mismo.

 

La significación de la personalidad para el acontecimiento psicoterapéutico à la personalidad es lo que se ha devenido, ella es pasado condensado que llega al presente. Emerge de la vida ya vivida y se teje nuevamente con la vida actual. Lo que hay ha pasado tiene ya su significación, sin que por eso deje de tener importancia para el presente, cuyo fundamento proporciona. Solamente, entra en la personalidad aquel presente en el cual la persona estuvo “presente” espiritualmente.

Esta personalidad es devenir histórico que se ha hido enriqueciendo a través de tomas de posición, actitudes, y decisiones fundamentales determina la estructura de su futuro devenir no de un modo forzoso. La personalidad puede asumir todavía otras formas en la medida en que siga viviendo.

 

 

El personaje

 

El personaje:  papel que se interpreta en el grupo social, con relación a este grupo y controlado por él. El personaje se vive bajo dos aspectos distintos en respuestas  a funciones diferentes, la una subjetiva, la otra objetiva.

 

Personaje ideal o subjetivo:  es el que sirve de guía al individuo en la elección y el cumplimiento de sus conductas. Desde arrastrar a la persona al sacrificio de sí misma y de lo real en una conducta heroica positiva, ilusoria y bovarística.

Personaje social u objetivo:  actualiza la personalidad en un papel afectivamente insertado en la estructura social.

La función psicológica de este personaje puede tomar valores diversos. Es conocida la distancia, que media entre la personalidad tal cual se vive y el personaje tal cual se interpreta. El papel tiene el valor de una máscara social, de un medio exterior, de un instrumento de uso exclusivamente externo, personaje engañoso.  A la inversa, el personaje puede invertir de tal modo a la personalidad, que ésta quede reducida a no ser más que su personaje, personalidad engañada o identificación completa, esto es el hombre de un solo papel, en quien la máscara absorbe el rostro.

En general, los compromisos son compatibles con las reservas disponibles en razón de la multiplicidad de papeles atribuidos al hombre. El predominio de un papel no impide desempeñar los otros. Algunos se integran a la personalidad, otros siguen siendo exteriores y extraños a ella.

 

 

Por el personaje, ideal o subjetivo y social u objetivo, la sociedad impregna y moldea la personalidad, se actualiza y entrega la principal medida de su eficacia. El personaje es una forma de expresión de la personalidad.

 

Patología del personaje:  aparece cuando el personaje es un fantasma neurótico o psicótico, cuando constituye una coraza defensiva, un refugio necesario, o cuando ejerce una coacción opresiva.

 

Personalidad mórbida y personalidad anormal

 

Personalidad anormal:  personalidad que se aparta de la norma cuantitativa y cualitativa, de la mediana del grupo considerado, sea por una insuficiencia o por una excelencia global, sea por una estructura singular, original.

Estos caracteres se manifiestan y se acentúan en el curso del desarrollo de la personalidad y se expanden con la culminación de ésta. Confieren a la personalidad un valor especial, positivo o negativo en relación con la norma media del grupo. En su determinismo no se registra un proceso patológico aprehensible.

 

Escala de variaciones:  comprende las “personalidades excepcionales” (inteligencia superior, genio, potencia extraordinaria y eficacia del esfuerzo extraordinario), habitualmente valoradas en términos elogiosos; y las “personalidades muy mediocres” desarmónicas, ordinariamente valoradas en términos peyorativos.

Toda originalidad individual un poco acentuada parece sospechosa al grupo, el cual la experimenta como un peligro para su coherencia, y tiende a reducirla por coacción, o a neutralizarla por una exclusión de una mancha moral o de una conversión médica.

 

Personalidad mórbida:  personalidad afectada por un proceso patológico, durable o no, sin importar la etapa del desarrollo.

 


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