LA LOGOTERAPIA DE VIKTOR E. FRANKL
Experiencias tempranas
Viktor Frankl (1905 - ) nace en el seno de una familia judía. Sus padres constituían una sólida estructura familiar, su padre estuvo al servicio del parlamento de la Monarquía austríaca y luego trabajaba en el Ministerio de Educación; su madre Elsa prestaba un sólido apoyo al grupo familiar compuesto por sus hijos Walter y Estella.
Frankl a los catorce (14) años leía con avidez los textos de Freud, hasta llegar a una comunicación epistolar con él. Con posterioridad elaboró su teoría básica: “que los hombres no están autorizados a preguntar qué es el sentido de la vida porque el hombre es aquel a quien esta cuestión está dirigida.”
Ambiente socio – cultural
En su adolescencia fue funcionario de la organización de la Juventud Socialista Obrera, junto a sus intereses filosóficos y socio – políticos manifestó interés por un deporte, el alpinismo.
Con 18 años publicó un artículo sobre la mímica de la afirmación y la negación en la sección de un periódico vienés, tiempo más tarde Freud lo publica en su Revista Internacional de Psicoanálisis.
Durante la época de estudiante de medicina publicó distintos artículos, concibió las limitaciones del Psicoanálisis y se acercó, entonces, al grupo de Adler, a quien le entregó su artículo “Psicoterapia y concepción del mundo”.
En 1926 utilizó por primera vez el término Logoterapia, llegó a fundar una revista y el primer centro.
Declaración de principios de 1927: bases formales de la Logoterapia
Es el tiempo en el que comienza a disentir con Adler y a producirse la ruptura con Schwarz y Allers, Frankl. Misma época en la que escribe un largo trabajo sobre las relaciones entre la psicoterapia y la filosofía existencial, que abarca cuatro grandes temas:
Primero, trata de la crítica filosófica a la teoría psiquiátrica de Freud que sólo se limita al aspecto erótico del hombre, cuando la psicoterapia debería a dedicarse a una visión corpóreo – psíquico – espiritual.
Segundo, se refiere a la actitud personal del terapeuta ante un determinado sistema filosófico.
Tercero, se refiere a la relación entre el tratamiento psicoterapéutico y los valores. La psicoterapia debe hacer absolutamente una valoración, es decir, debe conocer los valores éticos, poniéndose a l servicio de la ética.
Cuarto, se refiere a la necesidad de una educación en la responsabilidad, al final del tratamiento psicoterapéutico.
Estos son motivos verdaderamente profundos que permiten hablar de una perspectiva integrada en psicología.
Ideas y actividades previas y durante la II Guerra Mundial
La situación de confinamiento de Frankl fue el laboratorio donde se pusieron a prueba las tempranas propuestas de él.
Casi paralela a su trayectoria médica, se va tejiendo en su vida acontecimientos que van modelando su personalidad, la persecución a los judíos. Viktor Frankl solicitó una visa para abandonar Viena, trámite que le salió favorable, aunque no realizó efectivo, para no abandonar a sus padres.
En 1941 contrajo matrimonio con Tilly Grosser, al año siguiente Frankl, su esposa, y los padres de él fueron transportados al ghetto de Theresienstadt, en 1944 el matrimonio fue trasladado a Auschwitz. Los únicos sobrevivientes de los campos de concentración fueron Viktor y Estella (su hermana).
De esta experiencia límite, surge su libro: “Un psicólogo en el campo de concentración”.
Frnakl ha sufrido mucho en los campos de prisioneros, pero él no se queda en el sufrimiento, sino en el sentido que puede extraer de él. El tema del sentido del sufrimiento ha sido objeto constante de su reflexión. Sufrir significa realizar esfuerzos y crecer. Pero también significa madurar. El hombre que se eleva sobre sí mismo avanza hacia su madurez. El verdadero trabajo del sufrimiento no es otra cosa que un proceso de maduración. La madurez, sin embargo, se basa en el hecho de que el hombre alcanza una libertad interior, a pesar de su dependencia exterior.
Esto significa que el hombre es dependiente en cuanto a la realización de los valores creadores y experienciales, pero es libre respecto a la realización de valores de actitud, libre “de” todas las condiciones y circunstancias y libre “para” la superación interna de su destino, “para” el sufrimiento recto y erguido. Esta libertad no conoce condiciones, es una libertad “pase lo que pase” y hasta el último aliento.
Aspectos adlerianos de la Logoterapia. Similitudes y diferencias
Para Adler toda persona posee un sentido acerca de su personalidad, que es la consecuencia de una especie de balance más o menos claro, según la propia capacidad de reflexión de cada uno, acerca de su rendimiento y de sus posibilidades de lograr éxito en su lucha por la vida. Ello está teñido por las experiencias tempranas que ha tenido el niño dado que durante varios años debió confrontarse con los adultos frente a los cuales estaba siempre en inferioridad de condiciones, a la vez que dependía de ellos.
Otro postulado de Adler es que todo ser humano busca mantener cierto prestigio entre sus familiares, amistades, grupo de trabajo. También se lo denomina sentimiento de poder. Se trata de un sentimiento que se puede calificar de positivo para la personalidad, dado que lo mantiene activo frente al medio en que se desenvuelve. Se debe tener en cuenta que estos sentimientos poseen cierto grado de antagonismo, dado que el sentimiento de inferioridad lo hace sentirse en déficit, y por otra parte la búsqueda de la consideración de su entorno le impone un determinado propio valer. Habitualmente, cuando se pone un sano sentimiento de vida, estas dos tendencias mantienen un equilibrio y la personalidad alcanza un desarrollo normal.
La dificultad surge cuando la inseguridad cumple un importante papel, el sentimiento de inferioridad inclina la balanza y se pierde el equilibrio psíquico, la personalidad reacciona de manera extraordinariamente sensible a todo lo relacionado con la debilidad personal, que llevan al individuo a establecer medidas de aseguramiento, de autoengaño, con el consiguiente empobrecimiento de su actividad afectiva y social. El plan de vida así trazado, ya en los primeros años, se mantiene luego e impide el normal desarrollo de la personalidad. En cambio si se mantiene el equilibrio, se acepta la sana dependencia del medio, se posee un moderado sentimiento de poder, la personalidad desarrolla un sano sentimiento de comunidad. La estrecha relación que la persona guardaba con el medio, la necesidad de vivir en una relación positiva con sus semejantes.
De esta forma se obtienen tres vectores que constituyen los dinamismos de la personalidad: sentimiento de inferioridad, necesidad de reconocimiento del medio social y sentimiento de comunidad. Gracias al interjuego de estos tres factores, la persona normal logra un nuevo equilibrio que le permite armonizar las tendencias de la individualidad con las relaciones sociales que el medio le exige y que ella necesita para lograr el desarrollo de su personalidad.
Es en base a esas tres coordenadas, al predominio de alguna de ellas, que se permite comprender, en cada caso particular, las distintas formas de comportarse la persona en los tres ámbitos en que, para Adler, transcurre la existencia: en el trabajo, en la amistad y en el amor.
Frankl concluye que la psicología Individual no incluye “la autotrascendencia radical y en especial su aspecto teórico motivacional, es decir, la orientación fundamental del hombre hacia el sentido”.
Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia
La Logoterapia forma parte de este movimiento que se gesta en Viena, después de la primera escuela representada por el Psicoanálisis de Freud y la segunda escuela que había fundado Adler.
No cabe duda de que Frankl es un representante verdadero y actual de la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia, el que verdaderamente estructuró su propia escuela psicológica, pero se tiene que reconocer que dicha escuela tuvo sus orígenes en los que fueron sus maestros y a la vez entusiastas colaboradores de Frankl, como en el caso de O. Schwarz. También formaron parte del grupo Allers, y los tres habían pertenecido a la psicología Individual. Junto a ellos estaba Paul Chiler, y tal vez podrían agregar Carlos y Carlota Bühler como miembros de dicha escuela.
Se puede señalar un hecho que marca la característica de los aportes de los primeros disidentes de Adler y es que todos ellos poseían tres títulos de doctor: en Medicina, en Derecho y en Filosofía; lo que hace comprensible los postulados de esta tercera escuela, que tiene una amplitud que no poseían las anteriores y que constituye una síntesis peculiar que no deja de lado los aportes que se pueden integrar de la primera y segunda escuelas de psicología.
Jaspers y Allers se abocaron a temas similares con conclusiones parecidas.
Se ha definido la obra de Allers como consagrada al estudio del problema del hombre. Ahora bien, en un psiquiatra con formación en derecho y en filosofía, dedicarse al estudio de la persona y personalidad, tanto en la normalidad como en sus aspectos psicopatológicos, redunda en una perspectiva, cuando menos, abarcativa.
Se pude señalar el tema de la autenticidad como factor clave en las teorías existenciales. Allers considera que la conducta humana es psicológicamente auténtica cuando se acepta la radical finitud, la existencia humana es auténtica y saludable cuando la vivencia de aceptación se superpone a la vivencia óntica de la limitación del propio ser humano y también a su defectuosidad e impotencia circunstanciales. El actuar inauténtico, en cambio, no consiste en negar la radical finitud, la que se presenta indudable a la más superficial reflexión, sino más bien en actuar como si se negara. La sola manera de escapar a la neurosis, es procurar que la vida transcurra en una auténtica y completa entrega a las tareas y deberes de la existencia.
Incidencias científicas en el pensamiento de Frankl
Se observan las raíces filosóficas y psicológicas que más han influenciado en el pensamiento y constitución de su escuela, la Logoterapia. Es evidente que los tres creadores de la psicología profunda fueron Freud, Adler y Jung. Frankl rescata estos aportes, los evalúa a la luz de sus propios pensamientos y reflexionando sobre ellos y sobre los filósofos que se verá, la mayoría de corte existencial, a la vez que en consonancia con sus propias experiencias personales y profesionales, va articulando su Logoterapia, escuela abierta de psicología.
En cuando a la incidencia de Adler lo importante en su apertura a lo comunitario, donde late la personalidad libre.
Respecto a Jung uno de sus más importantes aportes al campo de la psicología es el concepto de inconsciente colectivo, lo acerca a Frankl el hecho de ver en la neurosis también un aspecto positivo: el de la persona que está buscando nuevas vías, nuevas formas de expresión para su vida.
Frankl utiliza los aportes de Heidegger, como así mismo el método fenomenológico para captar la historia subjetiva de los pacientes, contrapone a la idea de Heidegger de “ser arrojado al mundo” su propia idea de “estar albergado” a través de la categoría del amor, entendido este como un aspecto óntico de la persona, más allá del tiempo y del espacio. Este ser – en – el – mundo – en - el - amor, contiene todas las posibilidades de entrega, que hacen a la persona un ser abierto, clásico de la perspectiva existencial y de la Logoterapia. Estos puntos si bien lo acercan a Frankl, este pone un reparo en un exceso de subjetividad que le atribuye a Binswanger, para quien el mundo también es subjetivo. Se puede traducir el aporte de Binswanger e incorporarlo al proceso evolutivo de la psicología diciendo que, tanto el principio de placer como el sentimiento de comunidad en realidad son modos deficientes de un principio más profundo que corresponde al fenómeno total humano del amor, tal como postula en su análisis existencial.
· La propuesta de la Logoterapia es no encerrarse en lo biológico ni en lo psicológico, dado que el ser humano, si bien es una unidad psicofísica, no lo es menos una realidad espiritual. Por lo tanto una separación es imposible. La perspectiva parcial es reduccionista y perjudicial para el existente humano.
Referentes antropológicos
Al abordar esta temática se debe hacer mención a Santo Tomás, cuando habla de la existencia humana como unitax múltiplex. Coincide a la vez por lo expresado por Mario Caponnetto cuando, salvando la originalidad del pensamiento de Frankl señala la sorprendente coincidencia entre los dos autores en cuanto a la concepción antropológica de persona. En distintas oportunidades Frankl ha manifestado lo que denomina su Credo Psiquiátrico y que consiste en una fe inconmovible en la persona espiritual, incluso del enfermo psicótico, y al respecto cita a Santo Tomás como sostén teológico, dado que “habla explícitamente del espíritu, que sigue estando presente aún en los dementes”.
Brentano hizo aportes a la filosofía de la religión y al tema de los valores que lo constituyen en pieza clave.
Con respecto a Sheler su aporte, que comprendió en las cinco ideas de hombre. Así mismo se ocupó de los problemas sociales y religiosos.
Referente a Nicolai Hartmann su propuesta ontológica y su teoría de los estratos. En su “Metafísica del conocimiento” expone problemas que tocan muy de cerca de la Logoterapia. Asevera que “…nadie puede duramente pasar por alto la cuestión acerca del sentido y objeto de su vida. Nadie puede sustraerse a la pregunta ¿Qué debo hacer?. Y más adelante agrega “…El fundamento de esta situación reside en la peculiaridad de la comprensión misma de los valores. No es un “conocer” en el sentido habitual de la palabra, ni un comprender neutral, en el que no saliera uno afectado por lo que se comprende. Más bien es un ser aprehendido. Se es tomado, atrapado por aquello que al hombre le es evidente como valioso y como debiendo ser. La relación no es contemplativa, es emocional, como quisiera que los actos, en que se produce este contemplar, son actos del sentir, de la actitud, de la convicción. En el rehusar, en el rechazar, en el desprecio, llegan a la consciencia diavalores; en el sentimiento interior, en el reconocimiento, veneración, admiración, la consciencia se impregna de valores. En ambos casos no es un tranquilo observar, sino un ser – aprehendido, un ser – atraído o repelido. Ello no marcha sin la intervención de la personalidad en ese estar tomado por todo lo posible, sino siempre únicamente por uno o algunos valores determinados.” Esta significación esclarece el papel de la consciencia y hace más comprensible que Frankl considere que la consciencia es el órgano del sentido. También la necesidad de esclarecimiento de la escala de valores, que es la que conduce en el obrar concreto. Por último, alumbra el tema de la objetividad de los valores, como así también el tema de los valores paralelos.
Con respecto a Heidegger se muestra la importancia de la distinción entre el ser humano y ser de las cosas, referida a que el hombre tiene existencia y las cosas categorías, es lo que le permite a aquel trascender. Ello implica que se vive no sólo en el presente, sino que se viene de un pasado y el hombre se dirige a un futuro, el hombre es un ser – siendo que se estructura en los proyectos. Que no consiste sólo en hacer planes, sino que esencializa a la persona. Se trata en gran parte de los fundamentos del existencialismo (la finitud, la contingencia, la angustia y el sentido) que están presentes en la Logoterapia y en el análisis de la existencia, que es el complemento lógico y vivencial de aquella.
La personalidad desde la perspectiva frankliana
Definición de personalidad: Jaspers define al hombre, en una fórmula muy feliz, como “ser decisivo” que nunca “es” sin más, sino que cada vez decide lo que es. Pero la existencia humana hace que también la persona del hombre sea un ser decisivo. Si el ser de la persona es un ser decisivo, el carácter es un ser devenido. Pero este ser no es “devenido” únicamente por haber llegado a ser lo que es por la herencia y el medio ambiente; tertiun datur, hay algo, además del medio ambiente y de la herencia, que constituye al hombre: lo que el hombre hace de sí mismo, el hombre, es decir, la persona “de sí mismo”, es decir, del carácter. Por eso la fórmula de Allers: el hombre “tiene” un carácter, pero “es” una persona, admite un complemento: y “deviene” una personalidad. La persona que alguien “es”, dialogando con el carácter que “tiene”, adoptando una posición ante él, lo configura y se configura ella constantemente, y “llega a ser” una personalidad. Pero esto significa que yo no actúo únicamente con arreglo a lo que soy, sino que llego a ser lo que soy con arreglo a lo que hago.
El hombre “se” decide, como ser decisivo que es, el hombre no se limita a decidir algo, sino que se decide a sí mismo. Toda decisión es autodecisión, y la autodecisión es autoconfiguración. Mientras se configura el destino, se configura la persona, el carácter que se tiene, y “se” configura la personalidad que se llega a ser.
Para poder devenir una personalidad de dicha naturaleza, la persona, que está por detrás, debe ser portadora de una libertad que le permita la elección propuesta. Ello no quiere decir que junto a esa libertad no exista un destino.
En Frankl destino y libertad no se anulan ni se contraponen, la persona puede adoptar una actividad ante el destino que la vida le presenta: es lo qye se denomina decisión existencial.
A partir de la revisión histórica de las decisiones que la persona tomó en el transcurso de su existencia, se produce la autocomprensión de la propia personalidad. Puede leerse como en ningún otro sitio lo que en realidad es el hombre, tanto por lo que concierne a su ser real como con vistas a sus posibilidades de sentido: la vida en sí misma es una especie de “auoex – plicación del ser personal”.
Se llama persona a aquello que puede comportarse libremente, en cualquier estado de cosas. Esta libertad también se encuentra sobre todo en el plano espiritual. Es que lo espiritual posee esa libertad que le permite tomar distancia de las situaciones en que se encuentra la persona, y así puede decidir, en la normalidad, frente al temperamento, frente a los instintos u otro tipo de predisposiciones que se hacen presentes en toda existencia. Esta condición humana se denomina libertad espiritual.
Diez tesis sobre la persona
Primera: se refiere a la unidad de la persona, por lo tanto no se la puede dividir. Esta idea de persona con los tres planos: biológico, psicológico y espiritual. La estructura humana estratificada proviene no precisamente de la sumatoria de cuerpo, alma y espíritu, sino del diálogo que puede mantener lo espiritual con lo físico y lo psíquico. La libertad está condicionada por aspectos psíquicos, físicos, sociales, económicos.
Segunda: se ocupa de señalar la insumabilidad de la persona. Cada persona no sólo es una unidad sino también una totalidad. Es única e irrepetible, por ello no se la debe masificar, por que en la masa, la persona pierde su individualidad de calidad humana. Esa individualidad tampoco se puede llevar al extremo de pensar en un aislamiento. Pero el ser – con – los – otros no significa una fusión con los otros.
Tercera: alude a la novedad absoluta en que consiste cada ser humano. El hombre realiza con su organismo, en la normalidad, los planes de vida que elige.
Cuarta: hace referencia al concepto de persona espiritual. Es la que introduce el concepto del organismo como lo instrumental del ser espiritual. Dada la capacidad de expresividad, la persona necesita su organismo para actuar y expresarse en el mundo. El organismo tiene una función instrumental por lo que tiene un valor de utilidad. En “la vida y en la obra” se encuentra el valor de un ser humano, en los valores que ha actualizado, en las obras realizadas e incluso en el sufrimiento que le pudo haber tocado. Es importante destacar la dignidad humana como elemento raigal de la persona.
Quinta: se vincula con la existencialidad de la persona. La persona no es un ser fáctico, de hecho, acabado. Es un ser devenir, un ser – siendo, o en palabras que transmutan la libertad humana, un ser facultativo. La libertad entraña responsabilidad. El “para qué” de la libertad se torna en el camino por el cual va a transitar el sentido de la vida. La orientación de la persona hacia el sentido, se constituye en la estrella guía del derrotero existencial.
Sexta: trata sobre el concepto del “Yo” como algo originario de la persona. La propuesta de la persona espiritual, contiene una espiritual inconsciente y a ella se apela en el caso de lo que podría denominar la representación espiritual. Por lo tanto, se puede hablar de un inconsciente espiritual, el cual se encuentra habitado por la fe inconsciente, la trascendencia, Dios. El ser humano participa de todos ellos y tiene la posibilidad de decidir, en la normalidad, frente a los mismos. Se debe rescatar que el yo no es algo completo, acabado, sino que tiene constantemente la posibilidad de ser de otro modo. Frente al yo fáctico está el yo facultativo. Y este yo representa el ámbito de cumplimiento de la voluntad de sentido, que naturalmente constituye a la persona.
Séptima: propone que es la persona la que brinda unidad y totalidad, por lo tanto el ser humano es el representante de la unidad corpóreo – anímico – espiritual. Es más, la representa en exclusiva, dado que el hombre es el único que puede tener autoconsciencia que coexiste en el organismo psicofísico. La interacción e integración de los tres niveles de existencia representan el ser que el hombre es.
Octava: sustenta el dinamismo que implica la facultad de autodistanciamiento. El diálogo que el hombre mantiene con sí mismo es una nota distintiva de su espiritualidad.
Novena: propone lo que diferencia al hombre del animal, es que éste no tiene capacidad de trascendencia ni de autodistanciamiento, menos aún, puede comprender el sentido del sufrimiento.
La apertura al mundo y a la trascendencia, típica del ser humano, no la posee el animal que a lo sumo se abre a su entorno, a su hábitat. La teoría del ser humano debe quedar abierta al mundo y al supermundo; debe dejar abierta la puerta a la trascendencia. Pero a través de la puerta abierta se proyecta la sombra del absoluto.
Décima: aborda el tema de la trascendencia humana. Se define al hombre en su aspecto autocomprensivo, como un ser estrechamente vinculado y dependiente de la trascendencia. Sólo en la medida en que se comprende desde la trascendencia, también es sólo persona en la medida en que la trascendencia lo hace persona: resuena y brilla en él la llamada de la trascendencia. Sentido y trascendencia comparten, junto con la intencionalidad, características de la consciencia.
En el marco de la Logoterapia, la Fe en el sentido como también la fe religiosa se pueden pensar como vinculadas a la “voluntad de sentido”, que en su profundización sugiere la existencia de una “voluntad de sentido último”. Un sentido total, absoluto. La realización de un sentido, que el hombre imagina, depende de su acción y omisión: según lo que hace y omite, o sucede algo o no sucede nada, pero el supersentido se impone independiente de la acción u omisión. La historia en la que se cumple el supersentido, tiene lugar o bien a través de mis intervenciones o bien pasando por alto las omisiones.
La incidencia del medio sobre la persona: en una época temprana, se puede percibir inconscientemente, un ámbito de misión en el seno familiar, elevado en proyectos, a través de los padres, los hermanos. Se puede decir que en el principio, como voluntad de sentido es subjetiva y se convierte en objetiva cuando conscientemente se busca un sentido para vivir. Así se percibe el periplo que comenzó en la familia y se continúa luego en el jardín de infantes, en la escuela, en el trabajo, para finalmente devolverlo a la sociedad, a través de la solidaridad.
El individuo dentro de la comunidad es un miembro valioso de la sociedad, precisamente en la virtud de su dotación imperfecta y parcial. La comunidad más allá de construir el medio en que se desenvuelve la persona, se justifica como el lugar en que el ser humano se compromete y actúa, desarrolla y perfecciona su existencia.
Personalidad y persona
Personalidad: es lo que la persona ha hecho de sí misma, lo que ha hecho de sus capacidades, o sea lo que ha realizado en fidelidad a sí mismo.
Persona: es eso en el hombre que puede ser siempre cada vez de modo distinto, lo que por tanto tiene la alternativa, es decir, la libertad, lo que por lo tanto no está determinado, sino que está destinado al ser abierto.
La relativa significación de la personalidad para el acontecimiento psicoterapéutico: personalidad es lo que uno ha devenido. Ella es pasado condensado, que llega al presente. Emerge de la vida ya vivida y se teje nuevamente con la vida actual. Lo que ya ha pasado tiene ya su significación, sin que por esto deje de tener importancia para el presente, cuyo fundamento proporciona.
Solamente, entra en la personalidad aquel presente en el cual la persona estuvo “presente” espiritualmente.
Esta personalidad es devenir histórico que se ha ido enriquecido a través de tomas de posición, actitudes y decisiones fundamentales determina la estructura de su futuro devenir no de un modo forzoso. La personalidad puede asumir todavía otras formas en la medida en que siga viviendo.
Cualidades de la personalidad del analítico de la existencia y logoterapeuta: desde el punto de vista del análisis existencial las características del terapeuta como persona son significativas, ellas apuntan a una especificidad exigible para el proceso psicoterapéutico. La personalidad tiene aquí la significación de que ella no debe oprimir las capacidades personales, sino por el contrario facilitarlas.
Aquí deben ponerse en relieve tres capacidades específicamente terapéuticas de la persona, las que también pueden servir de criterio para la formación en análisis de la existencia.
I). La capacidad de poder detenerse en un tema. Se trata más bien de poder detenerse en lo que el paciente expresa, abrirse a esto atentamente, estar junto al paciente y reflexionar con él.
II). La capacidad de abrirse. Apartar la mirada de la superficie y orientarla hacia los planos profundos del paciente. El paciente por su parte puede abrirse más, porque él se siente comprendido, quizá mejor comprendido de cómo él mismo se comprende. No existe una mejor base de confianza en la terapia.
III). La capacidad de activar la capacidad de relación del paciente. La nueva apertura del paciente crea el supuesto de que éste puede asumir nuevas relaciones. La relación que el paciente pueda tomar con respecto a otros hombres, a sí mismo, con respecto al pasado y a lo todavía posible.
La Logoterapia de Viktor Frankl
Breve reseña histórica
· Viktor Frankl nació en el seno de una familia judía, constituida por sus dos hermanos Walter y Estella y sus padres que conformaban una sólida estructura.
· 14 años à leía los textos de Freud y llegó a una comunicación epistolar con él.
· En su adolescencia fue funcionario de la Organización de la juventud Socialista Obrera.
· 18 años à publicó un artículo en un periódico vienés que luego Freud publicó en su revista.
· Se alejó de Freud y se acercó al grupo de Adler.
· 1926 à utilizó por primera vez el término Logoterapia.
· 1941 à contrajo matrimonio con Tilly Grosser, al año siguiente él y toda su familia fueron trasladados a un campo de concentración. Sólo sobrevivieron Frankl y su hermana à de dicha experiencia surge el libro: “Un psicólogo en el campo de concentración” à el tema del sentido del sufrimiento ha sido constante en su reflexión. Sufrir significa realizar esfuerzos, crecer y madurar lo que se basa en que el hombre alcance su libertad.
Bases de la Logoterapia
· Crítica a la teoría psiquiátrica de Freud por limitarse al aspecto erótico del hombre.
· Actitud personal del terapeuta ante un determinado sistema filosófico.
· Relación entre el tratamiento psicoterapéutico y los valores éticos.
· Importancia entre una educación en la responsabilidad al final del tratamiento.
Aspectos Adlerianos de la Logoterapia
· Toda persona posee un sentido acerca de su personalidad, consecuencia de la reflexión acerca del rendimiento y de la capacidad de lograr éxito en la lucha por la vida.
· El hombre posee un sentimiento de poder que lo mantiene activo frente al medio en que se desenvuelve. También existe un sentimiento de inferioridad que hace que el hombre se sienta en déficit. Cuando no existe un equilibrio entre ambos se impide el normal desarrollo de la personalidad, si esto no ocurre se desarrolla un sano sentimiento de comunidad.
· Tres vectores constituyen los dinamismos de la personalidad: sentimiento de inferioridad, necesidad de reconocimiento del medio social y sentimiento de comunidad, de acuerdo a ellos la persona se comporta en los tres ámbitos de la existencia: trabajo, amistad y amor.
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· Frankl concluye que Adler no incluye “la autotrascendencia radical y la orientación fundamental del hombre hacia el sentido”.
Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia
La primera escuela corresponde al Psicoanálisis de Freud, la segunda a la Psicología Individual de Adler.
De la tercera escuela vienesa formaron parte O. Schwarz, Allers, Paul Chiler, Carlos y Carlota Bühler, aunque no cabe duda de que Frankl estructuró su propia escuela psicológica (Logoterapia).
La obra de Allers se consagró al estudio del problema del hombre. Se puede señalar el tema de la autenticidad, considerando que una conducta es auténtica cuando se acepta la radical finitud y es inauténtica cuando se niega la radical finitud.
Incidencias científicas en el pensamiento de Frankl
Adler à incide en la apertura a lo comunitario, donde late la personalidad libre.
Jung à el aporte más importante es el concepto de inconsciente colectivo.
Heidegger à incide con el método fenomenológico para captar la historia subjetiva de los pacientes.
Referentes antropológicos en el pensamiento de Frankl
Santo Tomás à habla que la existencia humana es una unidad múltiple, y que el espíritu sigue estando presente aún en los dementes.
Brentano à su aporte principal es el tema de los valores.
Hartmann à sus aportes son la teoría de los estratos así como aseverar que nadie pasa por alto la cuestión del sentido y objeto de su vida, lo que reside en la comprensión misma de los valores. No un conocer, sino un comprender neutral.
Heidegger à se muestra la importancia de la distinción entre el ser humano y ser de las cosas, donde es el hombre el que puede trascender.
La personalidad desde la perspectiva frankliana
Persona: es eso en el hombre que puede ser siempre cada vez de modo distinto, lo que por lo tanto tiene la alternativa, es decir, la libertad, lo que por lo tanto no está determinado, sino que está destinado al ser abierto.
La incidencia del medio sobre la persona à en una época temprana (inconscientemente) influye la familia, elevado en proyectos como voluntad de sentido (subjetivamente) convirtiéndose luego en un sentido para vivir (consciente y objetivamente).
Se percibe el periplo que comienza con la familia y continúa con el jardín de infantes, la escuela, el trabajo para volver a la sociedad por medio de la solidaridad.
Diez tesis sobre la persona
Primera à se refiere a la unidad de la persona constituida por tres planos: biológico, psicológico y espiritual que se estructuran como resultado del diálogo de los mismos (la persona es indivisible).
Segunda à se refiere a la insumabilidad de la persona, porque esta es una unidad, una totalidad, una individualidad, la relación con los otros no implica fusión.
Tercera à se refiere a que el hombre realiza con su organismo, en la normalidad, los planes de vida que elige.
Cuarta à se refiere a la persona espiritual donde el organismo es un instrumento que le permite actuar y expresarse en el mundo. En la vida y en la obra se encuentra el valor de un ser humano.
Quinta à se refiere a que la persona no es un ser acabado sino un ser – devenir, un ser – siendo que transmuta la libertad; la que entraña responsabilidad y el transitar del sentido de la vida.
Sexta à se refiere al concepto del “Yo” como originario de la persona. Existe un Yo fáctico, no acabado, que tiene la posibilidad de ser de otro modo. Se halla también, un Yo facultativo, que representa el ámbito de cumplimiento de la voluntad de sentido que constituye a la persona.
Séptima à se refiere a que es el hombre el que brinda unidad y totalidad, porque tiene autoconsciencia que coexiste en el organismo psicofísico.
Octava à sustenta el dinamismo que implica la facultad del autodinamismo. El diálogo que el hombre mantiene con sí mismo es una nota distintiva de su espiritualidad.
Novena à propone la diferencia entre el hombre y el animal. El animal no tiene capacidad de trascendencia, de autodistanciamiento ni puede comprender el sentido del sufrimiento. El hombre posee trascendencia y apertura al mundo.
Décima à se refiere a la trascendencia, donde el hombre se encuentra vinculado y dependiente de la misma a través de su aspecto autocomprensivo. Es sólo persona en la medida en que la trascendencia lo hace persona: resuena y brilla en él la llamada de la trascendencia.
Personalidad: es lo que la persona ha hecho de sí misma, lo que ha hecho de sus capacidades, o sea lo que ha realizado en fidelidad a sí mismo.
La significación de la personalidad para el acontecimiento psicoterapéutico à la personalidad es lo que se ha devenido, ella es pasado condensado que llega al presente. Emerge de la vida ya vivida y se teje nuevamente con la vida actual. Lo que hay ha pasado tiene ya su significación, sin que por eso deje de tener importancia para el presente, cuyo fundamento proporciona. Solamente, entra en la personalidad aquel presente en el cual la persona estuvo “presente” espiritualmente.
Esta personalidad es devenir histórico que se ha hido enriqueciendo a través de tomas de posición, actitudes, y decisiones fundamentales determina la estructura de su futuro devenir no de un modo forzoso. La personalidad puede asumir todavía otras formas en la medida en que siga viviendo.
Cualidades de la personalidad del analítico de la existencia y logoterapeuta à se debe poner en relieve tres capacidades específicamente terapéuticas de la persona, las que sirven de criterio para la formación en análisis de la existencia.
I à capacidad de poder detenerse en un tema, en lo que el paciente expresa y reflexionar con él.
II à capacidad de abrirse hacia los planos profundos del paciente y comprenderlo para que él se abra.
III à capacidad de activar la capacidad de relación del paciente con respecto a los otros, a sí mismo, al pasado y a lo posible.
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