Enfoque sociologico de la personalidad
La Psicología Adleriana representa el primer enfoque sociológico en la historia de la Psicología. Adler se refiere a la “influencia de los factores sociales” en el desarrollo de la personalidad.
El sentimiento de inferioridad es un sentimiento universal, con el que nace todo individuo por su condición de minusvalía orgánica. Los padres pueden ayudar a superar este sentimiento a través de la “compensación” o a desarrollarse a través de actitudes negativas que lo favorezcan. Si se produce esa compensación se logra el sentimiento de comunidad.
Allport habla de “ajustes particulares con el entorno”, porque la personalidad está estructurada por factores orgánicos y psíquicos, determinantes de una distinta e individual forma de adaptarse y relacionarse con el ambiente, además de que esto social es un constituyente de la personalidad.
El hombre aparte de pensarse a sí mismo y de relacionarse con las cosas, se relaciona con otros hombres y en ese encuentro es que verdaderamente se transforma en ser humano.
Desde el enfoque psicosocial convivencia significa vivir – con, es decir, la relación del hombre, en este intercambio, el hombre modifica al medio y éste es modificado por la constante influencia del mismo a través de las costumbres, creencias y normas socioculturales.
El ser humano, en su constante intercambio con el entorno, y frente a las necesidades de adaptarse a las exigencias o modalidades de este, va incorporando características psíquicas elásticas o maleables, que le posibilitan dicha adaptación.
Al no existir una teoría de la personalidad lo que se hace es un enfoque situacional, es decir, tomar una postura para llegar a distintas aproximaciones de la persona, teniendo en cuenta, tanto lo psicológico, como lo sociológico.
Los estudios de antropología cultural, estudios de distintos procesos de socialización y también estudios de determinados roles y actitudes vinculados al concepto de status y poder son los tres grupos de estudio que influyen socioculturalmente a la personalidad.
José Bleger integró el modelo pscioanalítico a la perspectiva social, a través de su denominada Psicología Institucional (Bleger trabaja con una idea de hombre dualista, es decir, psicosomático y social). Así como anteriormente lo había planteado Pichón Riviére, quien tempranamente se ocupó de la problemática social.
H. Figueroa rescata la esencialidad del hombre como “ser en la comunidad”, y le agrega a su visión trialista, conformada por 1) el fondo vital ecotímico, 2) la estructura espiritual valorativa y 3) el estrato gnoseeológico teorético cognoscitivo de lo social personalitario; la dimensión espiritual y trascendente.
La “personalidad de base” de Kardiner, es un intento de síntesis dinámica entre lo psíquico y lo cultural, donde la personalidad es una fuente dinámica de la cultura y el Yo constituye el precipitado cultural. Distingue entre: instituciones primarias (históricamente dadas al individuo al nacer) y las instituciones secundarias (sistemas religiosos, el folklore, las ideologías). Como el individuo no se adapta sin más a las instituciones primarias es que surgen las instituciones secundarias. Trata de buscar el interjuego en el cual se configuran las propuestas sociales y el carácter psicológico de los individuos. Entiende que en este proceso se van constituyendo las instituciones secundarias.
Grupos primarios y secundarios
Grupos |
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Primarios |
Secundarios |
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La familia, de donde surge el nosotros, siendo lo que más influjo ejerce y tal vez el más profundo para el ser humano, como ser social. Los grupos primarios se caracterizan por una estrecha convivencia, una íntima colaboración e incluso una cierta fusión entre los individuos. |
Estarían constituidos por las demás configuraciones sociales fuera de la familia. Como grandes empresas, instituciones públicas, organizaciones sociales de distinto tipo. |
Deshaies ha tomado el tema de la personalidad y el personaje (rol o papel) para comprender qué es lo psicopatológico. Brindando así una aproximación a la personalidad normal que tiene una fuerte impronta social, dado que en la configuración de aquella intervienen, entre otros factores, múltiples identificaciones e introyecciones, ya sean familias, culturales o sociales, que ejercen una cierta influencia modeladora y determinan distintos tipos de reacción.
Bertalanffy: su propuesta es no considerar al hombre como un autómata reactivo al organismo o al medio, sino como “un sistema activo de la personalidad”. La formación de la personalidad, se establece lentamente en la evolución del niño y nunca queda fijada por completo. Se origina en las experiencias propioceptivas y en la imagen corporal, pero la identidad se establece recién cuando el sujeto puede decir “yo”, “tú” y “eso”. Las mayores potencialidades del hombre se dan en su capacidad de simbolizar, y “salvo por la satisfacción inmediata de necesidades biológicas, el hombre vive en un mundo no de cosas sino de símbolos”.
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